De Calatayud a Cádiz

Cádiz, ciudad antiquísima, bella «tacita de plata» como afirman con orgullo sus habitantes, parece en principio un lugar que, debido a la distancia, poco tiene que ver con nuestro Calatayud: aquella ciudad marítima, esta población celtíbera en tierra ruda y fría. Sin embargo, a pesar de estas circunstancias, no son pocas las curiosidades que nos unen con aquel rincón andaluz, y una de ellas, es la antigua devoción del Cristo de Ribota.

Hace poco paseaba yo por las animadas calles de la capital gaditana cuando en uno de sus templos,  la castiza Cristo de Ruzola Parroquia San Lorenzo Cádiz Calatayudparroquia de San Lorenzo, y más concretamente en una de sus capillas, lucía un cuadro de este crucificado de tanta tradición allá por el uno de mayo en nuestra ciudad. ¿Qué hacía en aquel lugar aquel lienzo ennegrecido?, ¿qué casualidad hacía que un pedacito de Calatayud luciera en aquella iglesia?. Volvamos al siglo XVIII, ya que a mediados de dicha centuria, concretamente el año 1746, la ciudad de Cádiz se vio asolada por una terrible epidemia. Un bilbilitano, Miguel Vicente Ibáñez, se sintió aquejado de dicha enfermedad y se consagró devotamente al Cristo de Ribota sanando de manera milagrosa. La estampa que él portaba de este crucificado tan querido en nuestra tierra, se llevó a otras personas infectadas por el mismo mal quedando en aquel momento sanas también. Este hecho provocó que en la capital gaditana se extendiera la fama de milagrero de esta imagen del crucificado, por lo que se le rindieron brillantes cultos, se imprimieron bellas estampas y se pintó un lienzo que desde aquel momento luciría en la capilla de la cofradía de Nuestra Señora del Pilar de la parroquia de San Lorenzo de Cádiz. En el lienzo, oscurecido por el humo de las velas y el correr de los tiempo, todavía puede leerse lo siguiente: «El Stmo Xrto de Ribota». A sus pies aparecen orando dos ánimas del Purgatorio.

Aquel bilbilitano, Juan Miguel Vicente Ibáñez, fue hermano de la Cofradía de la Virgen del Pilar de aquella iglesia y alcanzó el puesto de segundo mayordomo de la misma.

Todavía en los gozos, hoy sin música, del Cristo de Ribota en Calatayud se puede leer en una de sus estrofas lo siguiente:

«Muchedumbre de portentos
tu estampa en Cádiz obró
y en tu imagen encontró
sus alivios y contentos
a estos favores atentos
corresponden con bondad».

En la capilla, además del lienzo del Cristo de Ribota y de la patrona de Aragón, también luce una representación de los Corporales de nuestra cercana Daroca.

Sobre otras curiosidades que unen tierras gaditanas y bilbilitanas, versará otra entrada de nuestro blog.

 

Bibliografía

– Cos, Mariano del; Eyaralar, Felipe. Glorias de Calatayud y de su antiguo partido. CEB, 1988

– Datos del archivo histórico: la capilla del Pilar: Cristo de Ribota y Corporales de Daroca. Archicofradíapenas. blogspot.com

– Romería de la Vera Cruz. torrealbarrana.com.

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