Plaza de España 11, Calatayud (Zaragoza)

El congrio de Calatayud ¿en Madrid?

El congrio de Calatayud ¿en Madrid?
10/03/2021 Carlos de la Fuente
In Cultura, Relatos

No va a ser la temática principal en esta nueva entrada, el hablar del pasado bilbilitano en cuanto a lo famoso de nuestra industria”de alpagartería y cordelaje”; tampoco vamos a relatar las labores del soguero ni lo curioso de los hiladores; ni queremos hablar del floreciente comercio de las maromas de gran calidad, que eran vendidas a puertos lejanísimos como los de Cartagena o Ferrol. Al fin y al cabo, esos preliminares, son los que nos sirven a todos los habitantes de Calatayud para narrar, al forastero interesado, lo curioso de que nuestro plato principal, lo más castizo de nuestra gastronomía, tenga como ingrediente principal el congrio seco.

El congrio se ha convertido para nosotros en una seña de identidad, nos hemos acostumbrado desde pequeños a contemplar en los escaparates de Casa Yagüe, Charcutería Dina y, antaño, Escribano; ese esqueleto de pescado que, a duras penas, recuerda el pez que fue en el ingente océano Atlántico. Esa unión entre la Muxía gallega y el Calatayud celtíbero, ese aroma recio y ese sabor fuerte que tan bien cocinan nuestras madres, padres, abuelas o los mejores restaurantes de esta ciudad, esa tradición al fin y al cabo. Por eso, cuando uno, por azares del destino, pasea su palmito por las calles de Madrid, lo que menos espera encontrar es, precisamente, un congrio exhibido en una tienda de la no menos castiza calle de Toledo, pero…lo cierto es que sí, hay congrio también en la Villa y Corte.

A fuer de buen bilbilitano, uno se vuelve inquieto, curioso digamos, y, como tal, obra en consecuencia; así pues plasmemos más gráficamente el momento en el que el que aquí escribe se encuentra con ese pescado que pende provocador de una vitrina junto a la plaza Mayor:  en primer lugar me detengo, abro los ojos como platos, miro, incrédulo a diestro y siniestro, y al final, como no, pregunto a la amable tendera que rige los destinos de aquella botiga:

– Señorita, por favor, ¿eso es congrio seco verdad? – dije yo.

– Sí, pero nadie sabe a ciencia cierta lo que es, una señora me dijo que incluso le parecía de lo más plástico y que le vendría bien para decorar su casa – respondió ella.

– Mire, es que yo lo he visto siempre en mi ciudad, soy de Calatayud.

-Ah claro, en Calatayud se consume muchísimo.

Señores, que quieren que les diga pero es en ese momento, cuando uno siente ese orgullo que da el saberse fuera de su patria chica y oír el nombre de su amado de Calatayud, aunque sea así, mirando de cara y cuerpo presente, el esqueleto de nuestro afamado congrio seco.

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