Plaza de España 11, Calatayud (Zaragoza)

El curioso poste de la plaza de la leña de Calatayud

El curioso poste de la plaza de la leña de Calatayud
27/12/2019 Carlos de la Fuente

Hace tiempo, cuando participaba en «el Callejero», programa de radio en SER Calatayud, surgió el hablar de una plaza muy querida por los bilbilitanos como es la plaza de la Leña o plaza de San Juan el Viejo. Al hablar de los orígenes de este rincón de la ciudad hicimos referencia a la antigua parroquia de San Juan Bautista o de San Juan de Vallupié (según otros Vallumpié o Vallupiel) que se alzaba en el solar que hoy ocupa dicha plaza de la cual recibe el nombre. El templo, según cuentan las crónicas, se construyó precisamente en reconocimiento a la victoria de las tropas cristianas el día 24 de junio del año 1120 en el momento en el que la plaza de Calatayud es arrebatada de manos del musulmán.

El templo debió ser magnífico, con linda portada labrada por los mismos artífices de la de Santa María, bellas bóvedas y retablos. Sin embargo en el siglo XVIII el templo devino en ruina y los feligreses decidieron trasladar la parroquialidad al suntuoso templo de los jesuitas, antaño llamado de la Virgen del Pilar, y que desde 1770 es parroquia de San Juan el Real. La bella iglesia sería pues derribada a principios del siglo XIX por sus propios feligreses para crear una plazoleta que es la que hoy todavía se puede contemplar. Del antiguo templo se conservan un gran número de riquezas artísticas repartidas en varios templos bilbilitanos y de la comarca, sin embargo, en el centro de la plaza, se conserva un poste de piedra, en este caso el único vestigio arquitectónico de este monumento desaparecido. Este pilar luce un escudo heráldico que siempre a despertado mi curiosidad. Cuando era pequeño pensaba que eran unas lágrimas ya que imaginaba la tristeza que sentirían los antiguos al ver desaparecer esta obra de arte. Hace poco sin embargo leyendo la Historia de Calatayud de Vicente de la Fuente en la cual se lee una descripción del templo en el momento en el que se celebraron las exequias del ilustre bilbilitano Domingo de Ruzola allá por el año 1632. En ese texto se lee lo siguiente: «…obra que hizo en esta iglesia la piedad del muy ilustre caballero don Juan Gerónimo de Gotor, llevado de la cordial devoción que tuvo a San Juan Bautista…». Este fragmento me hizo sospechar que las armas que lucían en aquel poste eran realmente las de la familia Gotor de Calatayud. El otro día al revisar un artículo de Joaquín Melendo Pomareta en el que se habla de un retablo de San Pedro Arbués que se halla en la ermita de la Virgen de Jaraba y atribuido a Felices de Cáceres, hace referencia a que dicha obra fue costeado por Don Francisco de Gotor, natural de Calatayud. Sobre dicha pintura aparece un blasón que no deja lugar a dudas ya que es idéntico al que luce también en Jaraba: «Un escudo partido: en el primer cuartel pueden verse nueve gotas de agua en azur dispuestas en tres palos, mientras que en el segundo cuartel aparece dividido por una faja de gules…Este escudo pertenece a los Gotor de Calatayud». Misterio resuelto.

Bibliografía

MELENDO POMARETA, Joaquín. Sobre dos retablos de la ermita de la Virgen de Jaraba. VII encuentro de estudios bilbilitanos. Actas. Tomo II. Centro de Estudios bilbilitanos, 2009.

Comments (4)

  1. Antoniobbt 5 meses hace

    Carlos…..!Eres el Indiana Jones de Calatayud!! Gracias por tu investigación ,te felicito yo y todos los calatayubies ,que tengan sangre en las venas .El gran misterio ,ha sido revelado .

    • Autor

      Era cosa que nos inquietaba a muchos según veo. Me alegra mucho tu comentario Antonio, muchas gracias por todo.

  2. Ricardo 5 meses hace

    Maravilloso hallazgo, Carlos. Estonces este elemento es un vestigio de la antigua iglesia de San Juan de Vallupié. ¿Y su función? ¿Sería como indica el catálogo de patrimonio aragonés una picota de ajusticiamiento o parte de la embocadura de una posible capilla de la familia Gotor de dicha iglesia?

    • Autor

      Ricardo, yo elucubro que podría ser la embocadura de alguna capilla, o éste, y otro desaparecido, embocar alguna escalinata (por ejemplo de subida al presbiterio), como puede verse todavía hoy en la casa consistorial de la plaza del Mercado.

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