San Roque en Calatayud: unas fiestas que se viven con el corazón

Origen e historia de San Roque en Calatayud

La devoción y las fiestas de San Roque en Calatayud se pierden en la oscura noche de los tiempos. Ya en 1520 se tiene constancia de que una reliquia de este abogado contra la peste era venerada en uno de los conventos de la ciudad.

Desde entonces —y así lo recogen los escritos— el santo es honrado con una vistosa romería que arranca en la madrugada del 16 de agosto, día de su festividad. En ella, los bilbilitanos emprenden el camino hacia su ermita, situada en uno de los cerros más altos que rodean la ciudad. El carácter evocador de esta tradición ha inspirado incluso bellas páginas musicales, como el poema sinfónico Una noche en Calatayud del compositor Pablo Luna.

A la romería se suman otras costumbres igualmente arraigadas: los festejos taurinos, como las vaquillas, y el chocolate —de honda tradición en la comarca— son vestigios vivos de una manera de celebrar que viene de nuestros antepasados.

Chupinazo Calatayud 2024 San Roque

A partir de la década de 1950, la fiesta vivió una profunda transformación hasta convertirse en lo que es hoy: una de las celebraciones más queridas y famosas de Aragón. Durante cuatro días, la ciudad se tiñe de los vistosos colores de sus diez peñas, la música de las charangas inunda las calles y los espectáculos se suceden sin descanso.

La Plaza de Toros y el casco histórico son el escenario de la mayor parte de actividades, aunque el corazón simbólico de la fiesta es la Plaza de España —o Plaza del Mercado—, lugar del esperado chupinazo y de la traca fin de fiestas.

Consejos y curiosidades para disfrutar de San Roque como un bilbilitano

Si visitas Calatayud en San Roque y quieres vivir las fiestas como un vecino más, conviene que conozcas algunas de sus peculiaridades. Así no solo te sentirás integrado, sino que también comprenderás mejor por qué estas jornadas son tan especiales para quienes las llevan en el corazón desde siempre.

  1. Elige tu peña
    Los locales de las peñas se reparten por todo el casco urbano de la ciudad. La pertenencia a una u otra es motivo de orgullo para los bilbilitanos y, por eso, lucen con orgullo las camisas que los identifican. Si tu intención es vivir la fiesta todos los días, es aconsejable que “saques tu chapa”, la forma tradicional de hacerte socio de cualquiera de ellas. Puedes consultar sus programas y elegir la que más te atraiga, ora por sus menús, ora por sus actuaciones, ora, incluso, por tu color favorito.
  2. Disfruta del ambiente nocturno
    Las peñas ofrecen actuaciones gratuitas hasta altas horas, con DJ y músicos reconocidos que mantienen viva la fiesta hasta el amanecer.
  3. Respeta la esencia de la fiesta
    En las peñas, comidas, cenas, aperitivos y bebidas son solo para socios. Colarse sin serlo —lo que hoy se conoce como “peñisto”— no está bien visto entre los bilbilitanos.
  4. Vive la música en la calle
    Una buena forma de conocer los diferentes locales es acompañar a las charangas en sus diferentes salidas.
  5. No te pierdas la romería del 16 de agosto
    Para los madrugadores, la subida a la ermita en la madrugada del 16 de agosto es una cita mágica: ver cómo amanece desde el cerro que abraza la ciudad es un recuerdo que se guarda para siempre. Al regreso, el aroma y sabor del chocolate que la cofradía ofrece en la cuesta de ascenso ponen el broche perfecto.
  6. Momentos únicos: el chupinazo
    El chupinazo, además de comienzo de la fiesta, es un momento imborrable para todo bibilitano, una experiencia que se recuerda para siempre. Déjate acompañar por un paisano e imprégnate por la autenticidad del momento.
  7. La hora del vermú
    Para quienes prefieren el día a la noche, la hora del vermú es cita obligada: Paseo Cortes de Aragón, Plaza de España y alrededores se llenan de bares donde degustar pinchos y tapas preparados con mimo por los hosteleros bilbilitanos.
  8. Dónde aparcar y qué ver
    Como cosa práctica te diré que, al estar la ciudad tomada por los diferentes locales que albergan las peñas, es difícil es encontrar aparcamiento. Una de las opciones es hacerlo en las inmediaciones del Paseo Sixto Celorrio o en los alrededores de la plaza de Toros (calle Juan Cruz Melero y otras). La mayoría de edificios religiosos de la ciudad, de gran belleza, cierran sus puertas o bien ofrecen un horario restringido por lo que, si deseas hacer una visita la ciudad monumental aprovechando esos días deberás ceñirte a exteriores: el barrio de Consolación (antigua judería), el Castillo Mayor (o de Ayub), o contemplar las bellas torres mudéjares de la Colegiata de Santa María la Mayor o la de San Andrés.

Calatayud: el Cádiz de Aragón

Los bilbilitanos aman sus fiestas y sienten por ellas un gran orgullo. Guarda gran respeto por su forma de sentir y divertirse. Ellos te recibirán con gran cariño. Una vez me dijeron que a Calatayud lo llamaban “el Cádiz de Aragón” y sin duda lo es por lo acogedor, hospitalario y simpático de su carácter.

Si al final te decides por visitar nuestra ciudad en estas fechas guardarás un recuerdo imborrable, y si tu intención es conocerla antes o después y empaparte de su historia, arte y leyenda no dudes en contratar mis servicios como guía en lasobresaliente.com. 

Fotografías de Toño Vicén

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