Una joya del desaparecido convento de Santa Clara de Calatayud

Calatayud se vio adornada, desde antiguo, con gran cantidad de monumentos. Algunos de ellos desaparecieron, lamentablemente, al compás de los avatares históricos que sobre todo se sucedieron en nuestra ciudad entre los siglos XIX y XX. Quizá de uno de los que menos noticia se tiene es precisamente del convento de Santa Clara, que se situaría en parte de lo que hoy es la plaza del Fuerte. Si en principio fue fundación de Jaime I y Jimeno Pérez de Arenós; tras la guerra de los dos Pedros fue reedificado a expensas del rey Pedro IV y, sobre todo, de su esposa doña Leonor de Sicilia a partir de 1366.

Iglesia de San Francisco de Calatayud

El complejo conventual, aislado y atravesado por la acequia de Anchada, confrontaba con cuatro calles, una de ellas se denominó de Santa Clara y, a mi parecer, se hallaría en el ala de la plaza del Fuerte donde hoy se encuentra una sucursal bancaria y cerca de la parte trasera del edificio de la UNED.

El convento fue de los más privilegiados de la ciudad por reyes y papas, es más, una de las hermanas del Papa Luna, doña Urraca de Luna, fue abadesa del mismo. Tan importante fue este monasterio, que las doncellas de las familias más pudientes de Calatayud tomaban el hábito en aquel lugar. 

El convento, desde el punto de vista arquitectónico, debía ser grande y más bien severo. Sobre la puerta del mismo

Sepulcro de Juan Ruiz de Calcena en el monasterio de Santa Clara de Calatayud

lucían unos escudos de alabastro,uno de ellos, con las armas del Papa Luna, benefactor como hemos dicho, del cenobio.

La iglesia estuvo dedicada a San Lorenzo, era gótica, y contaba con un retablo mayor muy similar, según parece, al que lucía en la de San Francisco, también desaparecida. 

Sin embargo, una de las joyas más apreciadas que adornaron este templo, fue precisamente el sepulcro del bilbilitano Juan Ruiz de Calcena, secretario del rey Fernando el Católico. Esta obra, ya perdida, fue encargada en 1529 por la baronesa Catalina de Urriés y Cabannas, mujer de Calcena, al escultor Esteban de Obray uno de los autores, como sabemos, de la portada de la Colegiata de Santa María. La obra, de alabastro de Fuentes de Jiloca, debía ser magnífica pero, qué mejor que leer la descripción que de ella hace Vicente de la Fuente en su Historia de Calatayud:

“Consistía en una cama imperial, sostenida por cuatro leones echados. Los adornos, de alto relieve y calados, eran del gusto gótico degenerado, o de transición al plateresco. Sobre la cama yacían los bultos de D. Juan y su mujer, él vestido de letrado con toga o garnacha y gorra: su mujer vestía de monja. Detrás de las almohadas se alzaba una cabecera donde estaba colocado el epitafio”

En dicha inscripción, en latín, decía lo siguiente:

Hac alabastri speciosa mole Joannis

Roiz Calcenae corpus et ossa jacent;

Cuius in arcanis Ferdinando cognita Regi

Fama, Fides, Probitas, lingua munusque fuit

La novedad que queremos ofreceros es, precisamente, un dibujo inédito de este monumento trazado por el historiador Vicente de la Fuente. Por el momento éste es el único testimonio gráfico de esta iglesia ya desaparecida de la ciudad de Calatayud. En él se ve el sepulcro de Juan Ruiz de Calcena colocado, al ser persona principal, en el presbiterio de la iglesia de las clarisas de Calatayud. Al fondo, las escaleras que dan acceso al retablo mayor y de las que, de la Fuente, también hace referencia: “Como el túmulo se alzaba casi dos varas en alto, pues los bultos eran de tamaño natural, fue preciso levantar mucho el altar mayor, colocándolo sobre un balcón, al cual se subía por dos escaleras laterales arrimadas a la pared”.

Casa Consistorial con los leones del sepulcro de Calcena a ambos lados del reloj

La iglesia de las clarisas desapareció totalmente en 1836, durante la convulsa y larga guerra carlista que asoló nuestro país, por hallarse muy próxima al cuartel de la Merced. El sepulcro de Calcena, según dice nuestro historiador: “…fue destruído…Dícese que se echaron sus fragmentos en los hornos para sacar yeso, quedando solamente los dos leones que hay al lado del reloj de la casa Consistorial.”

Dichos leones quedaron pues, acompañando al reloj del Ayuntamiento durante años. Todavía hay fotografías que lo atestiguan.

Sirva este modesto artículo como recuerdo de aquel monumento de nuestra ciudad.

*La fotografía de la iglesia de San Francisco de Calatayud, que ayuda a conocer como fue el primitivo retablo de San Lorenzo de la iglesia de Santa Clara, ha sido cedida amablemente por la Asociación Torre Albarrana.

BIBLIOGRAFÍA

  • RODRÍGUEZ LAJUSTICIA, Francisco Saulo. El convento de Santa Clara en el siglo XIV: nuevos aportes documentales para su estudio. VII encuentro de estudios bilbilitanos. Tomo II. Calatayud: Centro de estudios bilbilitanos, 2009. pp. 75.
  • MIÑANA, Mª L. et al. Aportación al estudio de la obra de Esteban de Obray en Calatayud. Segundo encuentro de estudios bilbilitanos. Actas I. Calatayud: Centro de estudios bilbilitanos, 1989.
  • BORRÁS GUALÍS, Gonzalo M.; LÓPEZ SAMPEDRO, Germán. Guía de la ciudad monumental de Calatayud. Ed. facsímil. Calatayud: Centro de estudios bilbilitanos, 2002.
  • GALINDO ANTÓN, José. Crónica bilbilitana del siglo XIX. Calatayud: Centro de estudios bilbilitanos, 2005.
  • FUENTE, Vicente de la. Historia de la siempre augusta y fidelísima ciudad de Calatayud. Tomo II. Calatayud: Imprenta del diario, 1881.
  • COS, Mariano del; EYARALAR, Felipe. Glorias de Calatayud y su antiguo partido. Ed. facsímil. Calatayud: Centro de estudios bilbilitanos, 1988.
  • URZAY BARRIOS, José Ángel; SANGÜESA GARCÉS, Antonio; IBARRA CASTELLANO, Isabel. Calatayud a finales del siglo XVI y principios del XVII (1570-1610): la configuración de una sociedad barroca.

2 comentarios en “Una joya del desaparecido convento de Santa Clara de Calatayud”

  1. Genial como siempre Carlos .Cambiando de tema .Si recuerdas nos quedó pendiente el asunto del convento de San Antón .Te dije que yo de pequeño recorría aquellas callejuelas .Ubicate :El solar de La Rouna ,ahí ,estrecha esa calle entre los dos solares,el que está al lado del bar Edo y el de laRouna .La calle no tendría más que metro y medio,y en el lado del solar del Bar Edo ,estaba un portal con un gran arco de piedra de sillería .Nunca entré porque vivían gentes de muy mala reputación .Ya preguntaré a uno que vivía por allí por si él se acuerda de algo más .Saludos desde la prision.

    1. Antonio, es verdad, al final con todo el lío del coronavirus dejamos pendiente hablar de todo esto. Me pareció muy interesante la historia de aquel arco, vamos a ver si averiguamos algo. Un abrazo y gracias por escribir.

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